Mi pequeña bombero

La muerte de algunos facilita la vida de otros. Hay presencias asfixiantes, existencias que son yugo y látigo.

A veces quisiera poder alejarme de todos y quedarme solo con mi hija. Pero eso es lo que yo quisiera, no lo mejor para ella.

Y aquí sigo, con la máscara edulcorada, la moral en alto y la ética impoluta. Todo por el amor que le tengo a ella.

Sin ella me sentaría a ver el mundo arder. Y reiría.

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