
Yo te amé. Es la decisión que en ese entonces tomé. Tu me dijiste muchas cosas. Mostraste otras tantas. Al final no queríamos lo mismo. Y me tuve que ir. Pero aún duele. Aún pesa. Pero me enseñaste a decir basta. Me enseñaste a no conformarme con cosas a medias. Me enseñaste que las buenas intenciones no son suficientes cuando se trae tanto a cuestas. Y aunque los hubieras aún flotan, te regalé mi ausencia: no me tendrás que ocultar más, de nadie, de nada. De nada…
