Soy evidente para mi,
engañado por mis sofismas.
Soy un aula sin pizarra,
un cuarto vacío con horizontes por esquinas
Soy un ascendente hacia la nada,
soy tu cuando pretendes hacer justicia.
Soy un argumento de hojalata,
Soy el cúmulo de todas tus diatribas
Soy un odio que arrebata,
la olla hirviente que coce la autoestima.
Soy el amo de la alabarda,
y atravieso tu coraza serenísima.
Soy orgullo carniforme,
soy el ocre horror en tus pupilas.
Soy distancia que corroe,
límite engarzado en mi sonrisa.
Ya no eres nada,
no me prometes,
no me valúas,
ni me fornicas.
Soy evidente para mi.
Soy un mundo, una cara y mil sonrisas.
