Después de ti

Qué cada una de mis súplicas se pose en tu silueta

Qué cada uno de mis versos duplique y nunca muera

Qué mis pensamientos no sean un abismo cuando duerma

Qué la prontitud sea una virtud carente de traza enferma

Qué los Otoños en ti se tornen cada vez más largos

Qué la miseria en mi pecho se diluya entre los años

Qué las casualidades cambiantes nos abran cual escalpelos

Qué los nervios y arterias zurzan esternones, caderas y sueños

Qué tus ojos brillen por encima del firmamento

Que eclipsen al sol y que desaten al viento

Que aviven la hoguera y duren hasta la mañana

Qué no haya un después de ti, ni un antes, ni un nunca, ni nada

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